3 Formas en que los videojuegos afectan a nuestro cerebro

3 Formas en que los videojuegos afectan a nuestro cerebro

¿Eres un ávido jugador? Si es así, no eres el único.

De hecho, hoy en día es difícil encontrar a alguien que no juegue a los videojuegos.

Ya sea durante la pausa de la comida o en los desplazamientos matutinos, es habitual ver a personas jugando con sus smartphones.

Nuestra mayor exposición a las aplicaciones gamificadas y a los nuevos hábitos de juego se debe principalmente al lanzamiento de dispositivos digitales en los últimos años.

Sin embargo, con toda esta exposición, los neurólogos y psicólogos se preguntan: ¿Cómo afectan los juegos a nuestro cerebro? ¿Influyen en nuestro comportamiento general? Aquí hay tres formas en que los videojuegos impactan en nuestro cerebro: 1.

Atención Según múltiples estudios, jugar a los videojuegos afecta a nuestra atención.

Los jugadores muestran, por ejemplo, un mayor rendimiento en una serie de áreas de control atencional descendente.

Estas áreas incluyen la atención selectiva, dividida y sostenida.

Las pruebas demuestran que los jugadores de videojuegos son más eficientes que los no jugadores a la hora de mantener la atención durante las tareas que requieren atención.

Además, los jugadores que han jugado a videojuegos de acción a lo largo de su vida tienen una mayor capacidad para tomar decisiones relacionadas con la atención selectiva espacial.

Dicho esto, no todos los videojuegos son iguales.

Los resultados revelan que los videojuegos de acción son mejores para mejorar la atención selectiva que otros videojuegos de ritmo lento, como los de rol o los de estrategia, que requieren una gran capacidad de planificación.

2.

Habilidades visoespaciales Nuestras habilidades visoespaciales nos permiten procesar e interpretar la información visual de nuestro entorno y los objetos que se encuentran en él.

Son fundamentales para ayudarnos a orientarnos dentro de un espacio determinado, a alcanzar con precisión los objetos de nuestro campo visual y a desplazar la mirada hacia diferentes puntos focales.

Algunos estudios han descubierto que los videojuegos de lógica/puzzle y de plataformas pueden aumentar el tamaño y la eficiencia de las regiones cerebrales relacionadas con las habilidades visoespaciales.

Por ejemplo, el hipocampo derecho aumentó de tamaño en estos jugadores de larga duración.

En cambio, los videojuegos de acción, como Call of Duty y Super Mario, afectaron negativamente al hipocampo de los jugadores.

El problema es que estos jugadores utilizan el núcleo caudado, situado en el cuerpo estriado, para navegar por el juego, lo que contrarresta al hipocampo.

Cuanto más utilicen el núcleo caudado, menos utilizarán el hipocampo, y como resultado el hipocampo pierde células y se atrofia.

Con forma de caballito de mar, el hipocampo es la parte del cerebro que ayuda a las personas a orientarse y a recordar experiencias pasadas.

En general, más materia gris en el hipocampo significa un cerebro más sano.

Cuanto más mermado esté el hipocampo, más riesgo tiene una persona de desarrollar enfermedades cerebrales como la esquizofrenia, el TEPT y el Alzheimer.

En consecuencia, puede ser prudente ejercer precaución cuando se anima a los niños, los adultos jóvenes y los adultos mayores a jugar a los videojuegos de acción para mejorar sus habilidades cognitivas.

3.

Control cognitivo Los distintos géneros de videojuegos parecen afectar a las habilidades cognitivas que se entrenan.

Durante el transcurso de un videojuego, un jugador puede tener que interrumpir su estrategia y poner en práctica una nueva.

También puede verse obligado a manipular elementos de una manera determinada para resolver un puzzle y avanzar en la historia.

Todas estas habilidades pueden caracterizarse bajo el "paraguas" del control cognitivo, que incluye la inhibición reactiva y proactiva, el cambio de tareas y la memoria de trabajo.

Sin embargo, la transferencia es un tema complicado cuando se trata de programas de entrenamiento de videojuegos.

En general, la transferencia se refiere a la capacidad de una tarea para conducir a la mejora de otras habilidades que son diferentes de la tarea en cuestión.

Un ejemplo de transferencia cercana sería aprender a conducir un coche, que luego se traduce en saber conducir un autobús.

La transferencia lejana implica una transferencia de habilidades que no tienen ninguna relación con la tarea en sí, por ejemplo, aprender a jugar al ajedrez y luego observar mejoras en la capacidad de razonamiento matemático.

Aunque algunos estudios sobre juegos mostraron cambios estructurales y funcionales en el cerebro después de jugar a juegos que implican nuestras funciones ejecutivas, mostraron escasos efectos de transferencia cuando se miden con otras tareas cognitivas.

Incluso después de 50 horas de entrenamiento, los investigadores no pudieron observar efectos de transferencia lejanos entre los participantes.

Por otro lado, otro estudio demostró que el entrenamiento de adultos mayores con videojuegos orientados a la estrategia mejoraba su capacidad de memoria verbal.

Sin embargo, estos juegos no mejoraron su capacidad de resolución de problemas ni su memoria de trabajo.

Programa de entrenamiento cognitivo Parece que queda mucho por descubrir en lo que respecta a la transferencia y los videojuegos.

Los periodos de entrenamiento encontrados en la literatura científica varían mucho y es difícil determinar si la falta de habilidades transferidas se debe a la simple ineficacia o a un periodo de entrenamiento corto.

NeuroTracker, aunque no es un videojuego, ha logrado demostrar la transferencia y la eficacia del entrenamiento.

Por ejemplo, incluso con un entrenamiento mínimo, muchos usuarios experimentaron mejoras mentales en sólo 1,5 a 3 horas de entrenamiento.

Además, algunas personas experimentaron mejoras mentales no sólo en su programa de entrenamiento, sino también en tareas no relacionadas, como la precisión de los pases en el juego competitivo.

Con su sistema de juego y sus gafas 3D, NeuroTracker puede parecer un videojuego.

Sin embargo, los resultados positivos de múltiples estudios sugieren que es mucho más.