5 razones por las que la neurociencia es asombrosa

5 razones por las que la neurociencia es asombrosa

La neurociencia se ha convertido en una palabra de moda en los últimos tiempos, y con frecuencia es noticia por todo tipo de descubrimientos.

El revuelo está justificado.

A diferencia de la mayoría de los grandes campos de la ciencia, la neurociencia no era más que un bebé desde hace apenas dos décadas.

Ahora, sin embargo, se producen literalmente un montón de avances en la investigación cada año, lo que hace que la neurociencia sea un tema muy candente.

Echemos un vistazo a algunas de las razones por las que este campo emergente de los descubrimientos es realmente sorprendente.

1.

El cerebro humano es la estructura más compleja del universo conocido.

Tenemos alrededor de 100.

000 millones de células nerviosas, o neuronas, en nuestro cerebro, que son más que todas las estrellas de nuestra galaxia.

Si cada una de esas neuronas se colocara de punta a punta, podría rodear la Tierra dos veces.

Además, una sola neurona puede estar conectada directamente con otras 10.

000.

Esto da lugar a la asombrosa cifra de 100 billones o más de conexiones nerviosas.

Aunque la inteligencia de los ordenadores está aumentando rápidamente, todavía palidece en comparación con la complejidad de nuestra materia gris.

Aunque, en última instancia, es lo que el cerebro puede hacer, lo que lo hace verdaderamente notable.

Es lo único que se sabe que es capaz de producir el tipo de conciencia superior asociada al ingenio humano.

También es una entidad que puede reconstruirse estructuralmente y adaptarse según los estímulos ambientales o fisiológicos, todo por sí mismo.

No cabe duda de que existen enormes oportunidades para desentrañar los profundos secretos de la mente, lo que podría ayudar a responder a un número casi infinito de misterios en torno a su funcionamiento.

A nivel biológico, hay miríadas de preguntas que responder en cuanto a cómo grupos de células cerebrales disparan a través de redes neuronales para regular los sistemas del cuerpo y producir comportamientos complejos.

A nivel filosófico, incluso es prometedor para averiguar la naturaleza de la existencia y la vida misma.

En cuanto a la respuesta a las grandes preguntas, la neurociencia es la madre de todas las ciencias.

2.

Campo de la ciencia en crecimiento masivo En las dos últimas décadas se han producido enormes avances en neurociencia, y la década de 2010 ha sido acuñada como "la década del cerebro".

Solo en 2017 se produjeron toda una serie de avances.

A diferencia de otros sectores, existe una cultura progresista de colaboraciones a nivel mundial e incluso enfoques de código abierto como el Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro.

La neurociencia está proporcionando un modelo a seguir para el descubrimiento científico.

En el otro extremo del espectro se encuentran institutos como DARPA, que están invirtiendo mucho en neurociencia para desarrollar tecnologías emergentes para su uso por parte del ejército.

En 2016, el tamaño del mercado mundial de la neurociencia se valoró en 28.

420 millones de dólares, y se prevé que crezca rápidamente en los próximos años y más allá.

Esto se refleja en un rápido aumento de la investigación total en neurociencia, con China convirtiéndose en un actor importante que presiona a los Estados Unidos en una carrera armamentística del cerebro.

Las iniciativas de inversión en todo el mundo, como la Iniciativa del Cerebro de Obama, hacen prever que en el horizonte se produzcan numerosos avances en la investigación que superarán a cualquier otro ámbito científico.

3.

Tecnologías de vanguardia Incluso las tecnologías neurocientíficas que existen desde hace años son muy sofisticadas.

Por ejemplo, la resonancia magnética.

Esta máquina utiliza ondas electromagnéticas para poner los átomos del cuerpo en un estado de superposición cuántica, y luego los hace entrar y salir repetidamente para liberar firmas de energía, revelando un mapa de lo que hacen las células en tiempo real.

Las tecnologías actuales parecen casi de ciencia ficción, como el uso de láseres para realizar cirugías cerebrales profundas de precisión, o la optogenética para controlar células específicas alteradas genéticamente.

Luego, aventurándose en tecnologías casi borgianas, están las conexiones directas entre el cerebro y las máquinas, conocidas como interfaces cerebro-ordenador (BCI).

Éstas ya permiten a los pacientes paralizados realizar tareas como convertir los pensamientos en correo electrónico o mover una mano para abrazar a un ser querido.

4.

El potencial de transformar la salud humana Aunque no pensamos automáticamente en la neurociencia cuando se trata de nuestro bienestar, las neurotecnologías parecen dispuestas a revolucionar la industria sanitaria.

Entre ellas se encuentran innovaciones como la electroceútica para regular las señales nerviosas, la neuroregeneración para prevenir enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, la secuenciación genómica para ofrecer soluciones personalizadas a los trastornos neurológicos e incluso la edición del genoma para prevenir enfermedades relacionadas con la cognición.

Mientras que la medicina y la cirugía tradicionales han tenido un gran éxito en la mejora de la salud de nuestro cuerpo, la neurociencia representa una panacea para curar las enfermedades relacionadas con la mente y el sistema nervioso central.

Con el aumento de la esperanza de vida en todo el mundo, el tratamiento de la salud a nivel del cerebro será cada vez más importante para el bienestar humano global.

5.

El potencial para transformar el rendimiento humano El cerebro tiene unos niveles asombrosos de neuroplasticidad.

Una prueba asombrosa de ello es una operación llamada hemisferectomía, que aún hoy desconcierta a los neurocientíficos.

Es necesaria en enfermedades que ponen en peligro la vida, como la epilepsia grave, en la que hay que extirpar literalmente la mitad del cerebro de una persona.

En teoría, esto debería ser devastador porque cada mitad del cerebro gestiona funciones muy diferentes, como el control de un lado del cuerpo.

Sin embargo, hasta la adolescencia, cuando se extirpa la mitad del cerebro, la otra mitad tiene la capacidad de reconectarse y convertirse en un nuevo cerebro izquierdo-derecho.

Esta neuroplasticidad significa que las intervenciones de entrenamiento como el NeuroTracker son prometedoras para optimizar las funciones cerebrales y mejorar el rendimiento en el mundo real.

Por ejemplo, se ha demostrado que el entrenamiento con NeuroTracker mejora la precisión en la toma de decisiones en el fútbol de competición en un 15%.

Si se añaden a la mezcla las tecnologías de neuro-retroalimentación, como los EEG, los beneficios de estas intervenciones pueden ampliarse para proporcionar un acondicionamiento mental altamente eficiente.

Aparte de la neuroplasticidad, también hay un creciente interés por aumentar la actividad del cerebro directamente, como con la estimulación magnética transcraneal (EMT), que cierra temporalmente ciertas regiones del cerebro para permitir que otras regiones se pongan a tope.

O, como ha investigado la DARPA, aplicar corrientes eléctricas al cerebro para mejorar la concentración y el enfoque.

Incluso los atletas de resistencia han utilizado esta técnica para aumentar la resistencia al dolor.

En definitiva, la neurociencia no es sólo un ámbito de investigación apasionante, sino todo un campo de innovaciones que probablemente cambiará a mejor nuestra forma de vivir.

Si quiere saber más por qué, consulte nuestros blogs relacionados.

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