Fibrinogeno. Riesgo de fibrinogeno alto y otras alteraciones

Factores que producen el aumento de fibrinógeno, factores de riesgo del fibrinógeno alto y otras alteraciones

Fibrinogeno. Riesgo de fibrinogeno alto y otras alteraciones

Como uno de los 12 factores responsables de la coagulación de la sangre, el fibrinógeno es esencial para los procesos de curación del cuerpo que a menudo damos por sentado. A continuación vamos a entender cómo funciona el fibrinógeno en el organismo, por qué los médicos analizan sus niveles y cuál es el rango normal de fibrinógeno.

¿Qué es el fibrinógeno?

El fibrinógeno es una proteína producida en el hígado. Su función principal es ayudar a crear coágulos de sangre, curar heridas y hacer crecer nuevos vasos sanguíneos en respuesta a una lesión, infección o inflamación.

Circula por el torrente sanguíneo en concentraciones de 2 g/L a 4 g/L, con mucho la mayor concentración de cualquier factor de coagulación de la sangre. El fibrinógeno se descompone de forma natural después de unos 6 días en el torrente sanguíneo.

El fibrinógeno es una proteína positiva en fase aguda, lo que significa que su producción aumenta durante las lesiones, las infecciones y la inflamación. Esto está mediado principalmente por citoquinas.

Funciones del fibrinogeno

Coagulación de la sangre

Los coágulos de sangre son extremadamente importantes para nuestra salud porque detienen la pérdida excesiva de sangre e inician la curación de las heridas.

En el proceso de coagulación, las hebras de proteínas y los fragmentos de células (plaquetas) se combinan para formar un coágulo endurecido. Este coágulo recién formado tapona el lugar de la herida, impidiendo que continúe la hemorragia mientras el vaso sanguíneo es reparado.

La formación de coágulos de sangre se produce a través de una serie de pasos

  • Durante la lesión, el fibrinógeno es cortado por la enzima trombina en hebras de fibrina
  • A continuación, la enzima factor XIII (activada por la trombina) entrecruza las hebras de fibrina para crear una red que, junto con las plaquetas, forma un coágulo de sangre.
  • Las hebras de fibrina también se unen a la trombina para impedir que corte más fibrinógeno, inhibiendo así la formación continua de coágulos.
  • El fibrinógeno contribuye además a la formación de coágulos al unirse a los receptores de la superficie de las plaquetas y formar un puente entre ellas

Los coágulos de sangre se forman cuando el fibrinógeno se corta en hebras de fibrina, que se unen a las plaquetas para crear una fuerte red que detiene la hemorragia tras una lesión.

Regula la descomposición de los coágulos de sangre

Tanto el fibrinógeno como su sucesor, la fibrina, afectan a la descomposición de los coágulos (fibrinólisis).

Mientras que la fibrina activa la plasmina (la enzima que degrada los coágulos), el fibrinógeno la inhibe. Estas acciones opuestas garantizan que los coágulos se descompongan sólo cuando ya no son necesarios.

Esta actividad es importante porque los coágulos se vuelven perjudiciales cuando bloquean los vasos sanguíneos, lo que puede provocar un ataques al corazón o un derrame cerebral.

El equilibrio entre el fibrinógeno y la fibrina en el organismo evita la coagulación excesiva de la sangre.

Interviene en la defensa inmunitaria y la curación

El fibrinógeno se une a glóbulos blancos específicos y los activa. Esto se ha demostrado en ratones y pruebas de laboratorio, lo que indica que desempeña un papel en la respuesta inmunitaria a las infecciones o lesiones.

En un estudio de asociación genética de 631 pacientes con sepsis, las mutaciones genéticas que provocaron un aumento de los niveles de fibrinógeno en sangre se correlacionaron con una recuperación más rápida y una menor mortalidad.


Del mismo modo, un estudio realizado en ratones con daños hepáticos inducidos por el acetaminofeno descubrió que el fibrinógeno mejoraba la reparación del hígado mediante la activación de los glóbulos blancos.

El fibrinógeno aumenta las defensas inmunitarias; puede mejorar la recuperación y la regeneración de los tejidos tras una infección o una lesión.

Pruebas comunes de coagulación

Estas pruebas miden el tiempo que tarda la sangre en coagularse. Los tiempos anormalmente largos indican un problema en la formación de coágulos, como niveles bajos de fibrinógeno funcional.

Sin embargo, estas pruebas miden una serie de interacciones proteicas diferentes, por lo que sus resultados no se correlacionan necesariamente con los niveles de fibrinógeno, ni son sensibles a la deficiencia o disfunción leve de fibrinógeno.

Tiempo de protrombina (TP)

El tiempo de protrombina (TP) mide el tiempo que tarda la sangre en coagularse después de estimularla con proteínas liberadas por las células dañadas.

Un rango normal para el TP suele ser de 10 a 14 segundos.

Tiempo de tromboplastina parcial (TTPa)


El tiempo de tromboplastina parcial (TTPa) mide el tiempo que tarda la sangre en coagularse después de añadir una proteína llamada factor XII, que estimula la vía de coagulación interna.

Un rango normal para el PTT es de alrededor de 25 a 35 segundos.

Un tiempo de coagulación elevado indica un problema de formación de coágulos. Puede apuntar a un fibrinógeno bajo indirectamente.

Pruebas de coagulación específicas para el fibrinógeno

El tiempo de ProTrombina (PT) mide el tiempo que tarda el fibrinógeno en convertirse en fibrina mediante la adición de trombina. Es sensible a la deficiencia y disfunción leve de fibrinógeno, pero se ve afectado por otros factores que inhiben la trombina, como los medicamentos.

Un rango normal para el TP suele ser de 12 a 14 segundos, con tiempos más largos que indican una deficiencia en el funcionamiento del fibrinógeno.

Pruebas de nivel de fibrinógeno

La prueba de actividad del fibrinógeno mide la conversión del fibrinógeno en fibrina. Se mide mediante los dos métodos descritos anteriormente y se convierte en concentración de fibrinógeno en la sangre (mg/dL).

La prueba del antígeno del fibrinógeno (o ensayo inmunológico del fibrinógeno) mide la cantidad de fibrinógeno presente en la sangre por la presencia de anticuerpos del fibrinógeno.

Valores normales de fibrinógeno

Los niveles de fibrinógeno en sangre varían en la población general y oscilan entre 175 y 425 mg/dL, con niveles medios que varían según la región geográfica.

El nivel normal puede variar según el laboratorio. Por ejemplo, algunos laboratorios tienen entre 150 y 500 mg/dL como rango normal.

Su médico interpretará su prueba de fibrinógeno teniendo en cuenta sus síntomas, su historial médico y los resultados de otras pruebas.

El ensayo de fibrinógeno funcional y la prueba de antígeno de fibrinógeno ofrecen lecturas más precisas de sus niveles reales de fibrinógeno que las pruebas de coagulación.

Fibrinógeno alto

En ocasiones puede ocurrir un aumento del fibrinógeno en sangre o hiperfibrinogenemia.

Como hemos comentado, el fibrinógeno es una proteina que aumenta en fases agudas, implicada en procesos de coagulación y curación, por lo que puede producirse un aumento transitorio en casos de quemaduras, heridas o traumatismos.

Cuando estos problemas se solucionan el fibrinógeno vuelve a valores normales.

Cuando el fibrinogeno está alto hay que estar vigilar la situación, debido a que estos niveles altos hacen al organismo más propenso a formar coagulos sanguineos. La formación de trombos aumenta el riesgo de sufrir infartos o ictus, como consecuencia de la obstrucción arterial o venosa.

Niveles altos de fibrinógeno, pero por debajo de 600 mg/dL pueden deberse a la interacción con ciertos medicamentos, o a la menstruación en el caso de mujeres.

Cuando los niveles de fibrinógeno están por encima de 700 mg/dL el riesgo de formación de trombo es muy alta, por lo que su medico debe realizar una investigación profunda para conocer la causa subyacente. Mientras tanto le administrarán medicación para bajar la concentración sanguínea.

Como bajar el fibrinógeno

No hay evidencias de que un cambio en la alimentación influya en los niveles de fibrinógeno en sangre, pero un estilo de vida más saludable puede ayudarle a bajar la concentración plasmática.

Es recomendable la realización de ejercicio físico, dejar de fumar y disminuir el estrés.

Si los niveles son preocupántemente altos su medico puede recetarle medicación para reducir el nivel.

Disfibrinogenemia

Las personas con disfibrinogenemia tienen niveles normales de fibrinógeno pero anomalías estructurales que no permiten que la molécula funcione correctamente.

Aproximadamente el 55% de las personas que padecen este trastorno no presentan síntomas, el 25% sufre una hemorragia excesiva y el 20% restante tiene una coagulación excesiva.

Otros síntomas son el retraso en la cicatrización de las heridas, los coágulos arteriales, las complicaciones del embarazo y la necrosis de la piel (muerte del tejido).

La disfibrinogenemia congénita suele ser autosómica dominante, lo que significa que sólo es necesario que uno de los padres tenga el trastorno para que su hijo lo herede. Las personas afectadas suelen ser diagnosticadas en la edad adulta, posiblemente después de haberla transmitido a sus hijos.

Debido a esto y al gran porcentaje de portadores asintomáticos, los científicos sugieren que puede afectar hasta a una de cada 100 persona.

Aunque la disfibrinogenemia suele estar causada por mutaciones hereditarias, ha habido casos raros de disfibrinogenemia adquirida.

Las personas con disfibrinogenemia tienen niveles normales de fibrinógeno que es disfuncional. Alrededor de la mitad de ellas no presentan síntomas, pero el resto sufre hemorragias o coagulaciones excesivas.

Amiloidosis renal hereditaria

La amiloidosis renal hereditaria describe la acumulación perjudicial de proteínas (fibrillas amiloides) en los riñones, que puede conducir a la insuficiencia renal y a la muerte.

La amiloidosis renal hereditaria está causada por una variedad de mutaciones heredadas (incluida una mutación en la cadena de aminoácidos A? del fibrinógeno).

La amiloidosis renal hereditaria es un trastorno hereditario causado por una mutación del fibrinógeno que suele provocar insuficiencia renal.

Resumen sobre el fibrinógeno

El fibrinógeno es una proteína de la coagulación de la sangre que se produce en el hígado en respuesta a las lesiones, las infecciones y las inflamaciones. El cuerpo lo necesita para cerrar y curar las heridas y para que crezcan nuevos vasos sanguíneos. El equilibrio entre el fibrinógeno y su producto de descomposición, la fibrina, ayuda a eliminar los coágulos innecesarios que bloquean los vasos sanguíneos.

El fibrinógeno también puede mejorar la regeneración de los tejidos al aumentar sus defensas inmunitarias. Los médicos suelen evaluar los niveles de fibrinógeno de forma indirecta midiendo el tiempo de coagulación (tiempo de protrombina o tiempo parcial de tromboplastina). Un tiempo de coagulación más largo indica niveles bajos de fibrinógeno. El tiempo de trombina y el tiempo de reptilasa son pruebas de coagulación más sensibles que pueden detectar una deficiencia leve de fibrinógeno. Pruebas más precisas como el ensayo de fibrinógeno funcional y la prueba de antígeno de fibrinógeno miden sus niveles reales de fibrinógeno.